sábado, 17 de mayo de 2025

El parque de les Conserveres-Candás (Asturias)

  EL PUERTO SILENCIOSO



I



El puerto silencioso,

las lanchas amarradas,

las algas en la piedra…

Pero ahora es el momento del descanso:

los hombres necesitan su descanso,

dejándose al placer de las tabernas.

La gente de esta tierra necesita

del vino en las tabernas

de la zona.

El vino en las tabernas de la zona…



II



Las viejas escaleras,

la rampa y los verdines,

la piedra y el salitre…

Atrás quedan las horas en la lancha,

los ratos de fatiga en los caireles,

los tiempos de dolor en los caireles.

Y puede el vino amargo de la vida

dar calma al marinero

que regresa

-la calma viene siempre con el vino-.



III



Y todo el panorama:

el faro allá en el cabo,

las playas a lo lejos…

Y va llegando, lento, ese crepúsculo

-son horas de silencio y de crepúsculo,

de cháchara esperando por la cena-.

La cena de esta gente se les sirve,

tal vez en compañía

de otros viejos,

en chigres sin manteles ni elegancia.



IV



También las olas tristes,

sus gritos en los bloques,

sus voces, sus arrullos…

Y es siempre bebedor el marinero,

no ha de faltar el vino al marinero,

pues pide el alma paz en duras lides.

Y cae la noche triste sobre todo:

las playas, los pedreros,

los cantiles,

los mares alterados, las espumas…



V



El puerto silencioso,

las lanchas amarradas,

las algas en la piedra…

Y llega ese momento del descanso:

los viejos pescadores necesitan

su rato de tabernas y de tascas,

su tiempo de relajo, su escapismo,

su fuga del cansancio,

la conquista

del vino en las tabernas de la zona…



VI



Pues es la vida dura,

como lo son las olas

y el viento espumarado,

sus voces siempre roncas, su tristeza,

la voz de su tristeza, sus penurias,

la rabia de su azote contra el muro

-lo mismo da en el puerto o en los cantiles-.

El puerto y los cantiles,

la derrota

de todas las espumas de los mares.



VII



Porque los días sienten

el golpe de las olas,

si es tarde de galerna.

Y siempre viven tiempos de galerna

los pobres que padecen la galerna,

los viejos pescadores del entonces.

Los tiempos, sin embargo, se han mudado.

La vida es hoy más fácil

para todos

y no es el vino ya una medicina.



VIII



El vino, medicina

que se hace necesaria

donde haya un hombre intrépido.

Donde haya un hombre intrépido y valiente,

que sepa de naufragios y desgracias

tendrá que estar el vino en las tabernas.

Y el vino sigue vivo en las tabernas

si quedan boniteros

todavía.

Y quedan boniteros todavía.



2025 José Ramón Muñiz Álvarez



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