Soneto II
Los ángeles que busco, sin aliento,
En el color que enciende la mañana,
Parecen confesarnos con desgana,
Su triste desazón, su sufrimiento.
Parece que la vida, en un momento,
Te arranca de nosotros, si, lozana,
La luz del alba viene más temprana,
Armada de las brisas y del viento.
Y siento la estocada del hechizo,
La espada de granizo, cuya muerte
Te lleva a su jardín, alma callada.
Preciso será entonces que despierte,
Si el hielo miserable se deshizo,
Y el filo de la triste puñalada.
2024 © José Ramón Muñiz Álvarez
“Los puñales de la helada”
Para María del Carmen Álvarez Menéndez

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